domingo, 24 de diciembre de 2006

EZRA POUND Y LOS GATOS

A veces, la mejor imagen de un escritor no la encontramos ni en su obra, ni en esa vida pública consecuente a esa obra, sino en ciertos detalles, ciertos hechos aislados de su existencia.

Pienso en Ezra Pound, un poeta tan controvertido, hoy en día más famoso por los excesos tanto de su obra literaria como de su ideología filofacista que plasmó en panfletos y propagandas radiofónicas en la época de Mussolini, lo que le costó la cárcel y una de las más grandes humillaciones que jamás haya recibido algún poeta en la historia de este loco,loco mundo.

El escritor irlandés W. B. Yeats, al coincidir con Pound en Rapallo(1928), escribió sobre la pasión de éste último por los gatos de aquella ciudad que emergían de los callejones oscuros cuando Pound se acercaba y vaciaba sus bolsillos de carne y huesos de pollo. Los gatos, según Yeats, pertenecían a las clases oprimidas y, de cierto modo, Ezra Pound se comportaba como un revolucionario.

Ernest Hemingway, en "París era una fiesta", también elogió la bondad y el altruísmo del genio de Idaho."Cualquiera entre los poetas de este siglo-dijo una vez el autor de El Viejo y el Mar- que no admita que ha aprendido mucho de Pound, merece nuestra piedad." William Carlos Williams y Thomas S. Elliot también lo defendieron con firmeza durante el juicio que lo condenó definitivamente al ostracismo, acusado de alta traición a su país natal: Estados Unidos.

Al final de su vida ya no era aquel poeta dandy y erudito de su juventud cuando creó junto a Hilda Dolittle el imaginismo, ya no era el "revolucionario" que luchaba contra la opresión de los gatos, ni el fustigador de los usureros, ni el traductor de Confucio y de tantos poetas chinos de la antigüedad. "No, ya no trabajo...Me he convertido en un iletrado y en un analfabeto."dijo en una de sus últimas entrevistas. Al menos murió en la ciudad de la cual se enamoró perdidamente en su infancia: Venecia .

viernes, 22 de diciembre de 2006

CUESTION DE TAMAÑO

A través de Bruce Chatwin supe de la existencia de "Last and First Men", una novela de sci-fi publicada por W. Olaf Stapledon en 1930 donde predice una humanidad totalmente americanizada, diezmada por terribles epidemias de canibalismo y enfermedades nerviosas y pulmonares. Unos pocos sobrevivientes, sin embargo, logran establecerse en el Sur de Bahia Blanca y una nueva civilización emerge bajo la influencia de un adolescente con prodigiosa capacidad sexual conocido como El Muchacho Que Se Negó a Crecer(evidentemente, una parodia de Peter Pan). Una civilización patagónica coloniza todo el planeta pero, siendo tan estúpida como su predecesora, termina destruyéndose a sí misma mediante un cataclismo nuclear...Chatwin lo resumió tan bien en su epílogo de "In Patagonia" que no me han dado ganas de leerlo, aparte de que me ha sido imposible hallarlo en las librerías.

Quisiera detenerme en ese personaje tan satánico: El Muchacho Que Se Negó a Crecer. Un símbolo cabal de nuestra época, obsesionada con el sexo. "El falo-escribió Henri Michaux-en nuestro siglo se ha convertido en algo doctrinario." Y este Peter Pan fogoso, insaciable nos remite a la figura del Diablo que, según consta en testimonios judiciales del Renacimiento, tenía un pene prodigioso.

Simon Peters, en su libro "Diabolus",nos ilustra sobre el tema: "Acerca del tamaño del pene del Diablo, su calibre, color,aspecto, los testimonios se muestran dispares. La acusada(una bruja) que declaró haber visto la verga diabólica más grande, calculó su longitud en 59 centímetros. La acusada que lo vió más pequeño, lo presentó tan miserable como el dedo mayor de una mano. Pero hay mujeres que lo sufrieron con escamas de hueso retráctiles, para negarse a salir de las vaginas o rectos donde penetraban.(...) Un teólogo italiano,Silvestre Prieras, autor del tratado demonológico De Strigimagis(Roma,1521), aseguraba que el Diablo tenía un pene bífido capaz de penetrar a las mujeres por ambos conductos a la vez, y que en ciertos casos era incluso trífido, es decir, semejante a un tridente."Casi todas las mujeres que practicaban la demonogamia aseguraban que era doloroso, un suplicio peor que la misma tortura que las infringían para que confesaran sus cópulas con el Diablo; pero es evidente que también disfrutaban, al menos verbalmente, con aquellas fantasías eróticas, una especie de "hot-line" donde disfrutaban también los sadomasoquistas jueces y verdugos. Todo esto no pasaría de ser una simple reseña de cine porno si el final no hubiese sido tan trágico para esas pobres criaturas acusadas de brujería...

Hoy en día, por fortuna, la cosa es muy diferente.

La tiranía de aquel Peter Pan satánico no está en el horizonte, pero lo cierto es que todo el mundo sigue obsesionado con el tamaño del pene,no del Diablo sino de los hombres en general.

El falo doctrinario, como vaticinaba Michaux.

Hoy al Diablo no le hace falta metamorfosearse en onocentauro, macho cabrío, sátiro,etc...Hoy el Diablo somos nosotros mismos.

Nos hemos olvidado de nuestra parte luminosa, de nuestra estrella interior. "Somos dioses pero lo hemos olvidado"-decía Platón.

Talvez pronto, muy pronto, ya estemos a merced de ese Adolescente con sexualidad prodigiosa(seguramente algún Emperador Chino) y no seamos más que meretrices disfrazados de "ciudadanos demócratas".

Lo que soy yo, mañana mismo, me meto en un monasterio.

jueves, 21 de diciembre de 2006

DE MAMIFEROS Y ELEFANTES.

He sabido que los elefantes también identifican su imagen reflejada en el espejo. Hasta ahora ese privilegio lo tenían los simios, los delfines y los humanos. De los simios se puede esperar ya que, a fin de cuentas,son nuestros ascendientes, de ellos hemos evolucionado o involucionado, según se mire. Una famosa teósofa llegó a decir que el hombre no es el resultado de una evolución del mono sino de una degradación.De los delfines, tampoco tiene que asombrarnos pues ya sabemos que poseen un cerebro tan especializado que hasta tienen un alfabeto y una forma de articular sonidos que no sabemos en realidad si nos dicen algo o se ríen de nosotros. Otro famoso teósofo creía que los delfines, en realidad, eran seres humanos sobrevivientes de la Atlántida que se adaptaron a la vida en el mar y evolucionaron hasta convertirse en esos simpáticos mamíferos.De los elefantes...caray, si fueron capaces de cruzar los Alpes con el ejército de Aníbal y disfrutan de una memoria tan prodigiosa que hasta se acuerdan del primer cacahuete que comieron en su vida, no veo por qué les resultaría difícil identificar sus colmillos en un espejo.Digo sus colmillos porque igual entre los elefantes el concepto de la belleza se mide por el esplendor o la decadencia de sus colmillos, o talvez por la flexibilidad de su trompa.De todas formas, no me imagino a un elefante con el síndrome de Narcisoenamorándose de su propio imagen reflejada en una laguna del Serengeti. Talvez simplemente se asombren de lo enorme de su figura.A los simios, según dicen, les da por masturbarse frente al espejo.A los delfines por saltar y hacer piruetas en el agua.Los humanos, desgraciadamente, se han tomado su imagen demasiado en serio.